A 10 AÑOS DEL ASESINATO DE MARISELA ESCOBEDO…

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Marisela Escobedo Ortiz fue una activista social mexicana, que luego de protestar y exigir justicia por el feminicidio de su hija fue asesinada a las puertas del Palacio de Gobierno en el Estado de Chihuahua.

 

María Cristina Escamilla Loaeza
Promitente de la Fundación 100xOaxaca

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El hecho de que en pleno año 2020 las mujeres continuemos exigiendo la protección de nuestros derechos humanos no es una simple ocurrencia. Esta lucha responde, a la discriminación estructural que por largos años ha permeado en nuestra sociedad. De acuerdo con lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), podemos entender a la discriminación estructural hacia las mujeres, como aquellas prácticas reproducidas por las instituciones y avaladas por el orden social, en el que hombres y mujeres se enfrentan a distintos escenarios sociales, políticos, económicos y éticos, y a diferentes oportunidades de desarrollo y de consecución de sus planes de vida, debido al hecho biológico de ser hombres o mujeres.
Es así, como las mujeres nos encontramos más aisladas o desconectadas que los hombres y contamos con menos opciones que estos cuando tratamos de intermediar para tener acceso a algún derecho. Esta discriminación ha provocado que durante mucho tiempo la violencia de género se encuentre invisibilizada por considerarse “normal”.
El caso de Marisela Escobedo Ortíz representa un claro ejemplo de ello, se trata de una madre que no descansó hasta encontrar la verdad sobre la desaparición de su hija Rubí Frayre Escobedo en el año 2008. De manera individual inició las investigaciones del caso, porque las autoridades se negaron a hacerlo, reunió todas las pruebas necesarias para señalar que la pareja de su hija fue quien la asesinó, sin embargo, en la primera sentencia las autoridades jurisdiccionales absolvieron al acusado.

Marisela es un símbolo de lucha para todas las mujeres mexicanas porque pese a todos los obstáculos y deficiencias a las que se enfrentó por parte de las instituciones, nunca dejo de buscar justicia por el feminicidio de su hija. Tras impugnar la sentencia, logró que un tribunal de casación condenara a 50 años de prisión a Sergio Barraza Bocanegra por el asesinato cometido en contra de Rubí Frayre Escobedo. No obstante, las autoridades nunca realizaron diligencias concretas para la detención y ejecución de la pena del entonces culpable. Ante esto, Marisela recorrió gran parte de la República protestando en las calles y carreteras de diversos Estados en compañía de otras madres de mujeres desaparecidas, que al igual que ella, lo único que pedían era el cumplimiento de la ley.
Al enterarse que el asesino de su hija pertenecía a un grupo de delincuencia organizada y recibir una serie de amenazas decidió volver a Chihuahua y plantarse frente al Palacio de Gobierno de esta entidad para manifestar su molestia y hacerle ver a las autoridades su exigencia y necesidad de justicia, ella deseaba que el feminicidio de su hija, fuera el último que existiera en el país y sostenía que, si la iban a matar, lo hicieran ahí a la vista de todos.
Fue así como la noche del 16 de diciembre del 2010 la asesinaron a las puertas del Palacio, mientras se encontraba protestando sin ningún tipo de protección. Marisela, no solamente fue víctima del asesino de su hija, también lo fue del crimen organizado y de las negligencias del Estado Mexicano pues hasta el día de hoy tanto la muerte de Rubí Marisol, como la de Marisela Escobedo continúan en la impunidad.

En días pasados fue conmemorado el aniversario de aquel asesinato, han transcurrido ya 10 años de aquella trágica historia que despertó a la sociedad al mostrar el peligro en el que todas las mujeres mexicanas viven todos los días. Claro que ha existido un avance en el reconocimiento de nuestros derechos humanos pues se han aprobado y reformado leyes que buscan la equidad de género y una vida libre de violencia para nosotras, además se han creado instituciones específicas para nuestra protección, entre muchas otras cosas. Sin embargo, cifras como las de este año en las que se señala que: “En México alrededor de 10 mujeres mueren al día” nos permiten advertir que no ha sido suficiente.
Seguimos bajo la sombra de la impunidad, de jueces que se niegan a juzgar con perspectiva de género, de operadores de justicia que no se encuentran capacitados para realizar las debidas diligencias en casos como el de Marisela Escobedo. Aún existen muchas madres que tienen que salir a caminar a las calles pidiendo justicia, aún tenemos muchos casos que sólo recibieron un “carpetazo” para darles cierre, aún es más fácil callarte a balazos que con hechos y sobre todo aún hay feminicidios en México porque lamentablemente el de Rubí, a pesar de los esfuerzos de su madre no fue el último.

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